jueves, 19 de enero de 2012


¿Truco o trato?

Todos sabemos que la pechuga de pollo es la carne más limpia que tiene la ave pero a la vez la más reseca.
Muchos hasta la encuentran de sabor bastante sosa. Las demás partes del pollo son más tiernas y jugosas por la cercanía con el riego sanguíneo del ave. Pero esto no nos impide a disfrutar de una pechuga de pollo tierna y jugosa si hacemos lo siguiente: cogemos la pechuga de pollo y la sumergimos en leche con estragón. La fuente con la leche y la pechuga la guardamos en la nevera mínimo 12 horas. Cuanto más tiempo la pechuga absorba la leche, más esponjosa, tierna y jugosa nos saldrá.
Transcurrido este tiempo sacamos la pechuga de pollo y la preparamos de la forma deseada. Ya notaréis la diferencia…



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